Fuente: National Geographic
No todos los días la arqueología nos regala hallazgos que reescriben la historia, pero eso es exactamente lo que ha ocurrido en el distrito de Havelland, en el estado de Brandeburgo, Alemania. Una voluntaria local encontró una pequeña cruz de bronce de hace más de mil años. Sin embargo, lo extraordinario fue descubrir que esa cruz encajaba perfectamente en un molde descubierto hace más de 40 años, en las ruinas de un fuerte eslavo medieval en Berlín-Spandau.
Este emparejamiento tan inusual podría alterar lo que sabíamos sobre la cristianización en Europa oriental. Porque si esta cruz fue moldeada en masa antes de que el cristianismo se implantara oficialmente en la región, entonces quizá ese proceso ya había comenzado mucho antes de lo que cuentan nuestros libros de historia.
A primeros de 2026, Juliane Rangnow, voluntaria del programa de conservación arqueológica del Estado de Brandeburgo, se encontraba peinando con su detector de metales una zona del oeste de Havelland. La señal del detector motivó una pequeña excavación. Para su sorpresa, encontró una pieza de bronce pequeña pero inconfundiblemente significativa. Se trataba de una ‘cruz medieval de rueda’, un tipo de crucifijo de la Edad Media caracterizado por un círculo que une sus brazos y que suele representar una versión estilizada de Cristo rodeado de un halo.

